Las amistades también te rompen el corazón

Si, te lo rompen y duele inclusive más que cuando terminas una relación amorosa. No hay sentimiento tan grande, el que te provoca la amistad.

¿Pero qué pasa cuando esa amistad no hace por ti lo que esperabas? ¿Qué sucede cuando en alguna situación no te hace sentir como acostumbraba?

Por lo regular le llamas “amigo” a una persona que está contigo en buenas y malas, que te aconseja, te da apoyo, te brinda compañía, te anima, te hace reír y te comparte confidencias.

Debemos entender, que la amistad a pesar de ser un tesoro invaluable, lo llevamos a cabo los humanos; y hasta este momento, no hay ningún ser con vida que sea perfecto.

No existe la perfección y si la buscas, entonces jamás encontrarás quien te llene y llegarás a la soledad. Como decía Hellen Keller, “Caminar con un amigo en la oscuridad, es mejor que llegar a la luz solo”.

Cuando un amigo te rompe, no debemos victimizarnos y sentir que todo lo ha hecho mal, porque no es así. La amistad es como un sube y baja y así como tiene momentos de cúspide, también sucede que llegan situaciones de declive.

Cuando ese amigo te “daña” probablemente no está consciente de que lo está haciendo. Quizás es tanto lo que se conocen que da por hecho que no influirá su actitud en ti o que tiene derecho a hacerte sentir mal por la confianza que tienen.

¡Ojo! No debemos aceptar actitudes hostiles de ninguna persona por el simple hecho de que la queremos como hermandad. Que nunca se nos olviden los límites y el valor que tenemos como persona. Jamás dejemos de lado el respeto a nosotros mismos.

Si nuestro amigo está pasando por un mal momento, lo ideal es darle todo nuestro apoyo y tenerle empatía, situación que no debería ser complicada, porque ya es tu amigo.

Si sientes que ya no es tu lugar y que su amistad ha llegado a su final, lo mejor sería alejarse, sin victimizarse y sin rencor.

Recordar los momentos gratos que te regaló y estar para el/ella cuando te necesite es una buena forma de agradecimiento al tiempo de amistad existente.

Recordemos que la vida está para disfrutarse y no para pasarla lamentándonos ni victimizándonos. Aprendamos a cerrar ciclos, pero también a perdonar y pedir perdón cuando se debe. A comunicar y arreglar las cosas cuando valga la pena, a valorar y a darle el tiempo a lo que lo merece.

Publicado por ulisesgarbe

Tengo 21 años y tengo una pasión grande por escribir y comunicar. Me gusta abrirme a nuevas oportunidades y horizontes. Creo en el cambio y en la razón.

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